Madrid.- Las contraseñas son la llave de entrada, la primera línea de defensa de la identidad digital, tanto en el ámbito personal como profesional, por lo que es importante que sean seguras y robustas, pero los usuarios siguen usando mayoritariamente nombres y fechas muy fáciles de deducir o las secuencias más obvias del teclado. Suspenso generalizado.
Las tres contraseñas más utilizadas en el mundo vuelven a ser ‘123456’, ‘123456789’ y ‘12345678’, aunque entre las diez más usadas han vuelto a colarse ‘pasword’, ‘qwerty123’, ‘qwerty1’ o hasta credenciales como ‘secret’ o ‘111111’, cuando cualquiera de ellas -según los expertos- puede ser descifrada en menos de un segundo.
Los mismos patrones se repiten en todo el mundo, porque la contraseña ‘123456’ es la más extendida en España, Alemania, Francia, China, Taiwan o Arabia Saudí; o en países con una mayor cultura digital, como Estonia o Corea; y es la segunda más recurrente en Estados Unidos, donde se impone la también extremadamente vulnerable ‘secret’.
Los datos los actualiza desde hace seis años la empresa NordPass, especializada en la gestión de contraseñas, que compara las 200 credenciales más usadas en un total de 44 países a partir de una gigantesca base de datos extraída de diversas fuentes de acceso público, incluidas las de la ‘internet profunda’, pero sin adquirir ni comprar datos personales y utilizando sólo la información estadística y en ningún caso los datos personales de los usuarios, asegura la compañía.
