Santo Domingo.-A nadie debería sorprenderle que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, haya anunciado que se postulará para la reelección en 2024 a pesar de que la Constitución de su país prohíbe mandatos consecutivos: la creciente tolerancia de América Latina hacia los presidentes autoritarios prácticamente lo animó a hacerlo.
La mayoría de los países latinoamericanos dijeron poco o nada cuando los presidentes de Venezuela, Bolivia, y Nicaragua, entre otros, violaron las constituciones de sus países para extender sus mandatos. Y Estados Unidos, especialmente durante la presidencia de Donald Trump, también es culpable de haber hecho muchas veces la vista gorda ante la erosión del estado de derecho en la región.
