Santo Domingo.-El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, hace semanas que dice que no confía en las encuestas e impuso el “datapovo”, un juego de palabra que combina el nombre de una famosa encuestadora y povo, de pueblo.
Bolsonaro confiaba en que su performance sería mucho mejor de lo que las consultoras vaticinaban y tenían razón. En la primera vuelta de Brasil las encuestas fallaron.
En la noche del sábado, al filo de la veda que comenzó a las 22 de ayer, los últimos sondeos vaticinaban que Luiz Inácio Lula da Silva estaba muy cerca de ganar en primera vuelta, con entre 50 % y 51% del favoritismo.
Según el sondeo del Instituto Ipec, el expresidente (2003-2010) contaba con el 51% de los votos válidos y el actual mandatario apenas un 37%. La encuesta de la firma Datafolha, por su parte, le atribuía al dirigente socialista el 50 % de los votos válido y al líder ultraderechista el 36 %.
Ambas marcaban una diferencia del 14 puntos… Finalmente fue solo de 4 puntos.
