Santo Domingo.-“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo 5:7). En esta inclinación piadosa, todas las virtudes se conjugan de forma maravillosa y limpia, y encajan bellamente en nuestro ánimo para compadecernos del mal ajeno. Porque el misericordioso es benigno, acordándose de sus propias faltas.
La retribución del misericordioso será un hecho. Quien ame será amado; quien preste ayuda será ayudado. El bien que cualquiera hace a un hijo de Dios, será hecho también con él.
