Entre los precandidatos presidenciales cita cívica mayo 19, Roque Espaillat, médico, catedrático, candidato presidencial por un liliputiense Partido Esperanza Democrática, fue quien acuñó, como puño de heviweight del cuadrilátero, más contundentes pegadas al rostro del accionar político, precisando en los últimos 30 años, la corrupción gubernamental ha desfalcado al erario con más de RD$300 mil mm.
Ese es un monto superlativo orientado a menesteres padecidos por nuestra sociedad, bien hubiesen logrado corregir y superar anomias ancestrales identificadas en un 40% de once millones que somos padeciendo dificultades económicas.
Sin acceso a una vivienda más de un millón, impedidos de aportar el avance o pronto pago inicial.
Un 20% en indigencia.
Por precisamente el condenable expediente eternamente impune de la corrupción es que nuestro gobernante Luis Abinader ha enfocado como prioridad de su administración enfrentar, perseguir, identificar y traducir a los tribunales de justicia desmanes de parias sociales en perjuicio recursos del contribuyente.
Filosofía de rescate moral como parte visceral en su campaña política hacia el poder, proseguida con firmeza desde el poder, destituyendo a varios quienes no asimilaron a plenitud su mensaje prioritario, falsamente interpretando era un ardid demagógico, en un político sin demagogia, con hechos.
